El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile

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El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile

Es sabido por todos que el escritor Jorge Baradit con su trilogía llamada “Historia Secreta de Chile” ha logrado obtener una serie de réditos y destacados hitos, tales como:

Ha obtenido, con sus tres libros, ventas muy superiores para el mercado nacional, en especial para libros de temáticas relacionadas con la disciplina histórica. Lo que ha significado una difusión relevante en los medios de comunicación que ha traído como efecto relevar a la Historia en la mesa de debate público, algo inédito en nuestra sociedad, lo que no ha estado exento de controversias públicas.

Las discusiones que se han originado a partir de los trabajos de Baradit están relacionadas con el cuestionamiento del valor historiográfico de la misma. Algunos historiadores han hecho hincapié y puesto en duda la base metodológica que utiliza el autor para investigar. Por otro lado, críticos tales como Juan Manuel Vial han tratado a la obra de Baradit como artículos periodísticos en general de mala calidad tanto de forma como de fondo.

¿Por qué tanta bronca con Baradit?

Lo que primero resalta de su obra es su éxito editorial, parece bastante concebible, pues somos una sociedad que se caracteriza por ser “chaquetera”. Sin embargo, en este caso parece haber en las mentadas molestias algo más profundo.

La segunda posible causal es la incomodidad que produce en los círculos de académicos historiadores que ven en riesgo sus feudos disciplinares. En efecto, un advenedizo del sacrosanto mundo de la Historia ha osado escribir sobre historia de Chile y más encima es leído y seguido por miles de personas. ¡Cáspitas, la Historia se torna popular! Hay bastante de esto en la reacción de algunos historiadores, en especial aquellos vinculados a las escuelas historiográficas más conservadoras. 


Baradit deja al desnudo aspectos políticamente incorrectos, ha tocado la fibra del conservadurismo doble estándar de la elite criolla, aristocrática, oligárquica, momia. Para ellos, es de muy mal gusto recordarles que tienen sus manos manchadas de la sangre de obreros, campesinos, mapuches, selknam, pascuenses, kaweskar, yámanas.

Serán suficientes motivos para provocar tantas incomodidades. Estimo que no, y planteo que  Baradit ha cometido un pecado venial para el status quo social. Es impresentable que exponga las debilidades de los héroes patrios (Prat, Carrera, O’Higgins). ¿Prat espiritista? ¿Carrera un egocéntrico incurable? ¿O’Higgins un dictador?.

Baradit apunta a la médula de la élite, lo que hace es bajar de las estatuas a sus héroes. Y eso no se lo van a perdonar, nunca.

Baradit, además, tiene la capacidad de ser un narrador entretenido, ameno, que puede ser leído por todos, evidenciando que si la mayoría de las personas en general no leen textos de Historia no es por desinterés, sino por la aridez de las investigaciones historiográficas. Muchos historiadores, en particular los identificables con la corriente de la Historia Social, han reconocido que su mérito es que ha abierto una nueva forma de abordar el relato histórico.

A mi modo de ver el tema, si bien Baradit nos habla de los héroes nacionales , de las matanzas populares, de tragedias, discriminación y maltrato de etnias locales, hechicerías y brujería; son en general conocidos por los profesores de historia, incluso muchos de los mismos han sido trabajados en las aulas, lo distinto es que el autor logra hilvanar una narración que es atractiva para uno como lector, lo que refleja el nivel de narrador que es Baradit, y para lo cual también debemos entender que sus relatos históricos están complementados con la necesaria ficción literaria y el resultado, por cierto es notable.

Baradit deja al desnudo aspectos políticamente incorrectos, ha tocado la fibra del conservadurismo doble estándar de la elite criolla, aristocrática, oligárquica, momia. Para ellos, es de muy mal gusto recordarles que tienen sus manos manchadas de la sangre de obreros, campesinos, mapuches, selknam, pascuenses, kaweskar, yámanas.

Baradit ha remecido la dormida memoria de la República Nacional, al correr el tupido velo del olvido, deja en evidencia la conducta abusiva y explotadora de la clase dominante, que había logrado mantener oculta al protegerse bajo la sotana del catolicismo y del fusil militar. Baradit se ha convertido en una piedra en el zapato para la elite, y eso de verdad se agradece.

fuente Jacobino, El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile