Elecciones 2018: Las deudas en Educación

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Elecciones 2018: Las deudas en Educación
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Elecciones 2018: Las deudas en Educación

Estamos a pocos días de las elecciones presidenciales en Chile, y las diversas candidaturas han desplegado sus programas y planes de gobierno por todo el país. En esa línea, es interesante analizar no solo las ideas principales que se observan en general, sino que también las grandes políticas ausentes que manifiestan una visión reducida y cortoplacista de la educación.

En primer lugar, cabe destacar que el hilo conductor de las principales candidaturas está en educación superior, con foco en el financiamiento y acceso a ésta. En esa línea, es interesante la obsesión de ciertos grupos por este tópico, como una especie de “caballo de batalla” en lo educativo. Lamentablemente, la redundancia de temas como CAE, gratuidad y acceso a las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, reduce la discusión a los grandes grupos de interés. 


El “paraguas” paradigmático del sistema educativo de Chile no ha variado un ápice, sino que se ha reforzado con una Reforma Educacional con enfoque a un fuerte Estado Subsidiario, con importantes ONGs que han sacado partido y provecho de imponer mediáticamente metodologías o técnicas que son como “fuegos artificiales” en una noche estrellada

En segundo lugar, otro aspecto común de las candidaturas, es el hecho de reducir la política pública escolar a subvenciones, infraestructura y gestión educativa. La obsesión de algunas candidaturas por la Reforma Educación y la Ley de Inclusión, ha centrado dicho debate en si se modifican o no, en lugar de analizar la coherencia entre diferentes políticas existentes, como lo son el Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC) y el Sistema Nacional de Desempeño Educativo (SNED).

En tercer lugar, y como propio del lenguaje electoral, el sinnúmero de lugares comunes sobre educación inicial ha sido la tónica de varios discursos en la materia. Existe consenso sobre la importancia estratégica del trabajo a nivel temprano-educativo, pero éste no puede pasar por un tema de meras subvenciones o subsidios, perpetuando aún más la idea del Estado Subsidiario, sino que como un real derecho fundamental en la sociedad chilena. Estamos en deuda profunda con la niñez, y en ese sentido las políticas en primera infancia que no apunten a un trabajo que combine vivienda y salud, están destinadas al fracaso, más aún cuando 1 de cada 4 NNA (niños, niñas y adolescentes) en Chile es pobre multidimensionalmente, o lo que es peor, 1 de cada 5 vive en hogares hacinados y 1 de cada 10 en viviendas con materialidad inaceptable.

Todo lo anterior, permite sintetizar lo simplista y superficial de las ideas o propuestas en educación de las candidaturas, y que no apuntan a elementos claves del quehacer educacional, y de lo realmente significativo en la política social.

Uno de los temas cruciales en ese sentido, es estudiar y reformar la Jornada Escolar Completa (JEC), la cual ya fue cuestionada el año pasado por el movimiento ciudadano “La Tarea es Sin Tareas”, y que cuenta con varios parlamentarios y parte de la sociedad civil y académica con duros cuestionamientos a esta política pública en educación, y que recientemente cumplió 20 años. En ese aspecto, el agobio a profesores, padres, madres y estudiantes de un sistema escolar que apunta al rendimiento y medición de aprendizajes, ha generado enormes problemas en la salud mental de nuestros NNA en los últimos 15 años.

Otro aspecto ignorado por las candidaturas, es el correspondiente al SNED y las mediciones estandarizadas, las cuales de forma inmutable, conforman el corazón del sistema educativo, basado en la competencia y financiamiento, haciendo discursos vacíos entorno a la inclusión, cooperación y colaboración entre escuelas y profesores. La distorsión de las herramientas de financiamiento como el SNED ha dañado profundamente la educación, acompañadas también por un voucher a la demanda que perpetúa la constante competencia entre establecimientos educacionales.

Por último, en ninguna candidatura se hace mención o referencia a la inconsistencia de un sistema educativo que supuestamente apunta a la calidad, cuando pone a competir a los profesores en un sistema de carrera docente, donde no existe en su ethos más profundo, la idea de cooperación y colaboración entre pares, además de la irrealidad de las horas no lectivas, como también el permanente agobio docente por parte de directores o sostenedores en materias netamente administrativas.

Finalmente, es lamentable la redundancia en temas que no son centrales y que sean medulares, o lo que es peor, solamente están en la agenda mediática pero no de los establecimientos educativos y profesores del país. En esa línea, el “paraguas” paradigmático del sistema educativo de Chile no ha variado un ápice, sino que se ha reforzado con una Reforma Educacional con enfoque a un fuerte Estado Subsidiario, con importantes ONGs que han sacado partido y provecho de imponer mediáticamente metodologías o técnicas que son como “fuegos artificiales” en una noche estrellada, pero que no representan en lo absoluto, los deseos y anhelos de quienes realmente desean una transformación real de la educación en Chile.

fuente carlosruz, Elecciones 2018: Las deudas en Educación